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lunes, 7 de diciembre de 2015

Sobre la cocina y la vida

Hoy me dijo un amigo que escribiera sobre un pernil que estamos haciendo para compartir mañana. Se me ocurrió algo mejor.

Siempre he pensado que la cocina y la mesa son los dos pilares de toda familia. Son la fundación desde donde criar a nuestros hijos. Alguna vez le comenté a mi esposa que quería escribir un libro sobre la cocina y la crianza; De la cocina a la universidad: criando para la vida. O algo así, me imagino que sería el título.

La cocina representa un momento y un lugar en el que preparamos nuestra comida, pero es de esas cosas en la vida que no trata sólo del producto final, sino de cómo llegamos a él.1 Hay muchas lecciones por aprender cuando se mete uno en la cocina. Por encima de todo hay que tener paciencia. Hay que ser meticuloso y respetar los tiempos y los procedimientos. Hay que ser creativo y recursivo para sacar el mejor provecho de lo que se tiene.

No hay que temer equivocarse, eso hace parte del proceso. Cuando nos equivocamos aprendemos más (hay quienes dicen que el doble). Entendemos hasta dónde podemos llegar y corregimos. La próxima vez estamos más atentos y vamos afinando.

Si no nos metemos en la cocina, ante los ojos de nuestros niños las cosas parecen magia, cuando en realidad es cuestión de trabajo y esfuerzo. Una torta no se hace con magia, se necesitan ciertos ingredientes, mezclarlos en la forma correcta para conseguir un fin. Hay que entender y saber hacer dos cosas fundamentales para cualquier oficio o profesión en la vida: la teoría y la práctica.

Hoy me siento afortunado que puedo dedicarles el tiempo a mis hijos para que cocinen conmigo y demostrarles que la verdadera magia en la vida es el esfuerzo y la dedicación. Por supuesto, la motivación sobra, a quien no le gusta el chocolate.


  1. Así como les digo a mis estudiantes en la universidad, poco importa un buen trabajo no hecho por ellos, que uno que medio funciona pero que ha sido producto solo de sus esfuerzos. ↩

sábado, 28 de noviembre de 2015

Hormigas y vegetales

A manera de seguimiento a la entrada sobre si hay que obligar a los niños a comer. No podemos pretender que los niños siempre hagan lo que queremos o que se comporten como adultos. Comer debe ser algo que disfruten y evidentemente tenemos que dar ejemplo, pero también darles libertad para decidir.

Hace unos meses Alo probó hormigas culonas (unas hormigas gigantes que se dan en nuestro país y se suelen comer fritas) y le gustaron. Se las ofrecimos y sin prejuicios las probó.

Hoy las ha vuelto a comer, se las mandaron la tía y la abuela. Abrió un paquete y en menos de cinco minutos ya se las había acabado. Sin embargo, ya comienza a tener auto control. Por iniciativa propia, decidió guardar los otros dos paquetes para mañana. El auto control y el aplazamiento de la recompensa es algo que se ha estudiado y se sabe que es predictor del éxito futuro de un niño.

Es increíble que a veces nos cuesta que pruebe el brócoli, u otro vegetal, pero las hormigas las probó sin mayor reparo. Así es la vida y así son los niños, cuando menos te lo esperas, te sorprende. Es cuestión de tener paciencia –mucha paciencia– y esperar por lo mejor. Como ya lo he dicho antes, se trata de exponerlos a lo mejor que conocemos.

viernes, 20 de noviembre de 2015

¿Hay que obligar a los niños a comer?


Nico comiendo lo poco que le gusta.

Desde hace ya un tiempo considerable, hemos tenido ciertos problemillas a la hora de alimentar a Nico. Desde que  empezamos la alimentación complementaria, cerca a los 6 meses de edad, Nico comía con gusto todo lo que le ofrecíamos, (sopas, verduras, fruta, carnes)...